Un tratamiento de Reiki es un proceso simple pero poderoso. El profesional de Reiki canaliza la energía al paciente que puede ser dirigida a un lugar o problema específico del cuerpo.
Las energías también van por sí solas a donde el cuerpo más lo necesita, siempre para el mejor bienestar del paciente. Es importante destacar que estas energías curativas van a la fuente del problema y no solamente a los síntomas. Dependiendo de la naturaleza del problema los resultados de un tratamiento de Reiki pueden ser notados al finalizar la sesión o serán necesarias varias sesiones.
Los tratamientos de Reiki no tienen efectos secundarios negativos, es una manera completamente natural y segura de tratar una enfermedad. El Reiki puede ser usado aún cuando el paciente usa medicación; no tiene incompatibilidades y reduce los posibles efectos secundarios negativos de la medicina convencional.
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